Los estados del comercio de importación y exportación, así como del movimiento marítimo de este puerto desde el año 1856 hasta 1872, demuestran que esta ciudad debe su importancia mercantil, principalmente, al laboreo de las minas comarcanas, cuyos productos se embarcan en su río, y asimismo á la exportación de los frutos agrícolas, que de año en año va en aumento y que habrá de desarrollarse todavía más al abrirse el ferrocarril á Sevilla, hoy en construcción. Esta línea, al poner á nuestra capital en directa y rápida comunicación con varios de los distritos más fértiles de la provincia —abundantes, como lo son, en frutas, vinos y aceites—, facilitará la exportación de sus cosechas, abriendo de tal suerte nuevos campos á la empresa y á la riqueza.
No es, sin embargo, la presente la primera época de prosperidad é importancia comercial de este distrito.
Los ricos filones de mineral de cobre de que abundan sus montañas hubieron de surtir durante muchos años las necesidades de los antiguos mercados.
La historia y la tradición convienen en atribuir á los fenicios la fundación de esta ciudad. El tráfico á que esta nación comerciante principalmente se dedicaba parece haber sido el de los metales, y aún subsisten, en algunas de las grandes minas de la provincia, pruebas inequívocas en apoyo de tal teoría. Á los fenicios sucedieron los romanos, bajo cuyo dominio se extendió en gran manera la busca de minerales.
En torno á las antiguas minas vense todavía enormes escoriales de formación romana. Estas escorias, que difieren en carácter de las atribuidas á los fenicios —á las cuales cubren—, se extienden en dilatada circunferencia y se alzan á grande altura, representando el conjunto de la masa un peso de millones de toneladas, cifra en que justamente pueden computarse estos residuos de la antigua metalurgia. Según los cálculos más razonables, pueden estimarse de 20.000.000 á 25.000.000 de toneladas, lo que daría un equivalente de cerca de 1.000.000 de toneladas de cobre.
Á principios del siglo XVIII, el Sr. Wolters, minero sueco, adquirió la posesión de las minas de Río Tinto, afluente del Odiel situado á 80 kilómetros tierra adentro. Desde entonces se han laborado sin interrupción, primero por los herederos del Sr. Wolters y después por el Gobierno español, que recientemente las ha enajenado á una Compañía anglo-germana.
El deseo, entonces generalizado, de sacar el mejor partido de la fertilidad mineral de la provincia, favorecido por leyes especiales, dió lugar en 1845 á la apertura de algunas minas lindantes con el Río Tinto, si bien de menor importancia. El rendimiento de éstas, que asciende de 1.000 á 2.000 toneladas de cobre fino al año, se ha exportado por Sevilla.
En 1853, el distinguido ingeniero de minas francés Ernesto Deligny reconoció este distrito, y á su gran pericia y energía débese la apertura de las minas de Tharsis, distantes 50 kilómetros de esta ciudad, las de Calañas, 60, y otras inmediatas de menor importancia, otorgando un gran beneficio á esta provincia é incalculables elementos de prosperidad al comercio británico.
El puerto de Huelva estaba naturalmente destinado á ser el conducto por el cual hubiera de verificarse la exportación de los productos minerales; y los minerales exportados no se limitan al cobre fino, sino que comprenden los extraídos de las minas, compuestos de un 48 por 100 de azufre, un 45 por 100 de hierro, de 3 á 3½ por 100 de cobre, y una porción de plata bastante rica para compensar los gastos de su extracción. Desde que el mineral comenzó á exportarse, los fabricantes británicos hallaron para él fácil mercado y aprovecharon todos sus componentes.
Aquellas compañías cuyas minas cuentan con fáciles medios de transporte, ya por su proximidad á los puntos de embarque, ya por las ventajas de un ferrocarril, exportan el mineral en vez de fundirlo. En 1872, la exportación de piritas de este puerto al Reino Unido ascendió á 261.373 toneladas que, sumadas á las 169.833 toneladas exportadas por las vecinas minas de Santo Domingo —abiertas asimismo por el Sr. Ernesto Deligny—, dan un total de 431.206 toneladas; es decir, cerca de 12.936 toneladas de cobre, 211.290 toneladas de azufre y 194.042 toneladas de hierro suministradas por este distrito al mercado británico. Durante el año se exportaron, además, 3.350 toneladas de cobre fino. Las minas de Río Tinto y otras de aquella comarca exportan sus productos por Sevilla.
El comercio de mineral de piritas, que de año en año ha ido cobrando importancia, alcanzará mayores proporciones tan luego como se abran los dos ferrocarriles proyectados: el uno, desde las minas de Río Tinto, de 80 kilómetros de longitud, y el otro, desde las minas de Lagunazo al río Guadiana, de 36 kilómetros. La cantidad hoy exportada surte las cuatro quintas partes del consumo total de las fábricas de ácido sulfúrico de la Gran Bretaña. Bien puede, pues, afirmarse que el comercio británico de productos químicos y abonos artificiales debe á esta provincia su actual estado floreciente; pues, sin los productos exportados, jamás hubiera alcanzado desarrollo tan rápido é importante.
El mineral de manganeso es, desde el año 1859, artículo de exportación en este puerto. Hállase en muy diversos puntos de la provincia en forma de bolsadas, y hasta ahora sólo se ha laborado en la superficie. Se le tiene en gran estima por su riqueza, que varía de 70 á 80 por 100 de peróxido, y por hallarse libre de ganga calcárea.
La exportación de manganeso se elevó, en 1868, á 41.000 toneladas; mas hoy no asciende sino á la mitad de dicha cantidad, á causa de la reciente introducción del procedimiento de vivificación y de lo lento y costoso del laboreo, que ha de practicarse ahora bajo tierra.
Hállanse abiertas al tráfico dos líneas férreas: la una, la de las minas de Tharsis al Odiel; la otra, la de las minas de Buitrón á San Juan del Puerto.
Las minas más importantes del distrito son las siguientes: Tharsis, Calañas, Lagunazo, Lapilla, Buitrón y Sotiel.
El importante comercio ha crecido en grado correspondiente. El verificado por buques extranjeros, que ni siquiera se conocía en 1856, excedió de 19.000 toneladas en 1872, en tanto que el efectuado en buques españoles se ha duplicado ó triplicado desde aquel año.
El gran movimiento marítimo nacido de tan considerable comercio de exportación, al brindarle facilidades, ha estimulado la exportación de los frutos agrícolas de esta provincia, que antes hallaban salida en los mercados de Cádiz y Sevilla. Este comercio particular, según se advirtió al comienzo de esta Memoria, seguirá aumentando de año en año por las razones indicadas, así como por la tendencia manifestada en los labradores á encaminar sus faenas á la producción de vino, aceite y frutas, ahora que disfrutan de mejores facilidades para la exportación de sus cosechas.
Merece especial mención la cantidad de vino que se cosecha en esta provincia, que por término medio asciende á 80.000 botas anuales. Las nueve décimas partes de ella son acaparadas por los exportadores de Jerez y del Puerto de Santa María, quienes después lo embarcan con sus marcas como vino de Jerez, mezclado con otros vinos ó por sí solo, por el puerto de Cádiz. Aunque carecen de la finura y delicadeza que distinguen al jerez, los vinos de este distrito se asemejan en algo á aquél, y no pocas veces se hacen pasar por producto de los viñedos de Jerez. Su pureza, color y agradable sabor son justamente apreciados. Á los comerciantes de Inglaterra les sería ventajoso, en cuanto al precio, comprar sus vinos directamente á los cosecheros de aquí, evitando así el monopolio, tan perjudicial á sus intereses, que ejercen los exportadores de Jerez, del Puerto de Santa María y de Cádiz.
(Fuente: Memoria del Vicecónsul Sr. Díaz en Huelva, según se publicó en el Journal of Commerce.)
