Jose Echegaray Finance Minister Spanish Republic

España bajo la República

DE NUESTRO CORRESPONSAL PARTICULAR. MADRID, 18 de febrero.

El sosiego de ánimo en que íbamos entrando vese hoy turbado por rumores de disturbios y motines que se dice han ocurrido en provincias y que se consideran inminentes en la capital. La Bolsa, que hasta cierto punto puede reputarse el pulso de la situación, está muy floja. En un período de poco más de dos meses, esto es, desde el movimiento republicano federal de diciembre, la baja en el valor de los efectos públicos ha sido gravísima. El 3 por 100 interior ha descendido cerca de 4¼, cotizándose hoy á 12,10. Los Bonos del Tesoro están á 73, unos 6 enteros peor, mientras que las obligaciones del Estado por ferrocarriles, á 46, acusan una baja todavía más grave. Preciso es, sin duda, tener en cuenta los cupones vencidos en 1.º de enero; con todo, el estado del mercado ofrece triste prueba de la inquietud que respecto del porvenir inmediato reina entre los hombres de negocios. La reciente suspensión de pagos de un pequeño banco ó casa de comisión hará necesario que los tenedores de títulos ingleses nombren nuevo representante.

El proyecto de ley para la venta de las minas de Río Tinto fué aprobado ayer en la Asamblea Nacional sin oposición. El Sr. Salaverría explicó que, conforme al acuerdo adoptado días atrás por los conservadores, no habrían éstos de poner dificultad alguna al Gobierno. Añadió, sin embargo, que en otras circunstancias los que con él proceden hubieran examinado con detenimiento cuantas circunstancias se relacionan con la enajenación de la más valiosa propiedad vendida por el Estado desde que se promulgó la ley de Desamortización. El Ministro de Hacienda dió las gracias al Sr. Salaverría por su patriotismo «en nombre de la República». El tono solemne con que el Sr. Echegaray respondió por la República provocó algunas risas, por lo reciente de su conversión á ella.

La confianza que muestran los capitalistas que se han comprometido á invertir suma tan enorme en España en momentos de tamaña incertidumbre política ha excitado naturalmente muchos comentarios. Tengo, no obstante, la seguridad de que no ha sido mal colocada. A pesar de los constantes cambios de administración, tan cierto es que se respetarán en España los intereses adquiridos de los extranjeros en la propiedad inmueble como en cualquier otro país de Europa. Ni cabe dudar tampoco de que la propiedad ha de recompensar con creces á los compradores. Luego que los medios de transporte queden asegurados con la terminación del ferrocarril desde las minas al puerto de Huelva, la producción dependerá únicamente de la cantidad de brazos que los dueños tengan á bien emplear. Cuantiosas fortunas han realizado en estos últimos años los propietarios ingleses de minas semejantes en los distritos inmediatos, tales como Tharsis y Santo Domingo, hallándose esta última al otro lado mismo de la frontera portuguesa. Pero éstas son pigmeas comparadas con los gigantescos criaderos de piritas de Río Tinto.

[Morning Post — 24 de febrero de 1873]

[Un artículo de la Huelva Gazette basado en documentos y fuentes originales de la época]