La Compañía de Río-Tinto sostiene en esta capital, en la calle de San Andrés, un hospital establecido para los operarios que sufren lesiones en sus trabajos, y al cual se acoge además á los ingleses enfermos procedentes de las minas y á los marineros que arriban al puerto de Huelva. Levantóse el edificio en 1884, á expensas de la Compañía y por coste de 1.500 libras esterlinas; fíjase su fundación en el 25 de Marzo de 1885.
Hállase edificado sobre un altozano, en el extremo septentrional de la población, rodeado de colinas bajas y onduladas, cubiertas de viñedos, y se alza á unos 200 pies sobre el río Odiel. Debióse la traza al cirujano de la Compañía, el doctor Alejandro Mackay, que por su propia mano lo proyectó.
La necesidad de semejante establecimiento habíala puesto de manifiesto el deplorable estado del Hospital Provincial, del cual, dando cuenta á la Junta de la Compañía de Río-Tinto en 1883, escribía el doctor Mackay: «Sus muros están revestidos de los gérmenes de la erisipela y de la gangrena de hospital. Los casos médicos y los quirúrgicos se hallan hacinados de tal suerte, que no es posible pasar por entre dos camas sin tocar entrambas. La cantidad de pies cúbicos de aire por cama es la tercera parte del mínimo que se consiente en los hospitales modernos. Unas ventanas pequeñas, abiertas junto al techo, y unas paredes húmedas y rezumantes completan el cuadro de una cárcel medieval.»
Á tal cuadro opuso el nuevo hospital deliberado contraste. Colócase el cuerpo administrativo entre las salas de medicina y de cirugía, comunicando un corredor el pabellón central con entrambas y abriéndose, por una ancha ventana, sobre el jardín. Persianas de madera, pintadas de verde, templan en el estío la luz excesiva; y tan cerca del suelo descienden las ventanas de las salas, que el enfermo, postrado en su lecho, alcanza á ver al más venturoso compañero que labora en las viñas. Corresponde á cada enfermo el espacio de 1.500 pies cúbicos de aire, holgadamente renovado; álzanse las salas un metro sobre el terreno, y las dependencias —lavadero, depósito de cadáveres y comunes por el sistema de tierra seca— quedan apartadas en un retirado ángulo del jardín.
En la planta baja hay 25 camas, destinadas exclusivamente á los heridos; existe un local para los convalecientes y una sala consagrada á la cirugía. Andando el tiempo añadióse, sobre el cuerpo central, un piso alto —con nuevo coste de 700 libras—, dispuesto para los enfermos de medicina, quedando desde entonces las dos salas bajas para los casos quirúrgicos. Ingresan anualmente de 200 á 250 individuos, y cuenta el establecimiento con un magnífico jardín.
Justo es consignar que, cuando el cólera visitó á Andalucía en el otoño de 1885, la Compañía de Río-Tinto —á propuesta del doctor J. S. Mackay, médico jefe de Río Tinto y hermano mayor del cirujano— puso su hospital y todo su personal enteramente á disposición del Ayuntamiento de Huelva, donde se asistieron los casos en todos los períodos de la enfermedad. La mortandad del cincuenta por 100, tan general en toda la península, no se vió aminorada en Huelva.
Hállanse los enfermos al cuidado de Miss Blackadder, enfermera inglesa diplomada, que desempeña el cargo de directora desde que el hospital se construyó.
Personal del establecimiento —
- Director médico: Sr. D. José García López
- Cirujano y asistencia de los enfermos: Doctor D. Alejandro Mackay (el mismo W. Alexander Mackay que trazó el edificio)
- Ayudante médico: Sr. D. Pedro Seras
- Practicante: Sr. D. Antonio Bartolesi
Verifícase la esmerada asistencia de los enfermos por la directora, Miss Blackadder, dos enfermeras, dos criadas para la limpieza general, una cocinera y dos mandaderos.
[Artículo de la Huelva Gazette basado en documentos y fuentes originales de la época.]
