The Deadwood Coach

Robo de la diligencia de Sevilla a Huelva

Un corresponsal en Cádiz, con fecha de 10 de julio, ofrece la siguiente relación del robo perpetrado en el coche de línea de Sevilla a Huelva: El lunes, a las diez de la noche, la diligencia que hace el servicio de Sevilla a Huelva fue objeto de un asalto a escasamente tres millas de Sanlúcar la Mayor. En Huelva todo el mundo ofrece las versiones más contradictorias sobre el suceso, pero los hechos acaecieron como sigue: los malhechores se hallaban agazapados en unas zanjas secas próximas al camino, y algunos entre los sembrados cerca de El Molinillo, cuando un pasajero advirtió que, a pesar de la calma de la noche, las espigas de trigo se movían. En un instante se levantaron veinte hombres, cinco de ellos montados, y gritaron «¡Alto!» al mayoral. Detuviéronse las caballerías y los postillones fueron arrojados al suelo, resultando uno de ellos herido. Acto seguido, los ladrones desviaron la diligencia un buen trecho del camino principal, obligaron a los viajeros a tenderse boca abajo, los ataron con cordeles y, para calmar su terror, les dijeron: «A nadie se le hará daño aquí; no es nuestro propósito dañar a nadie». A un caballero que viajaba en compañía de su esposa le manifestaron: «Su señora está aquí tan segura como en su propia casa»; y se comportaron con urbanidad hacia todos.

Pidieron luego a don Antonio Sundheim las llaves del cofre de caudales, que contenía 42.000 duros destinados al pago de los jornales de los mineros de Río Tinto. Ante su negativa, comenzaron a maltratarle, pero uno de los cabecillas intervino diciendo: «A don Antonio no se le maltrata jamás». Preguntaron después al conductor: «¿Cuántos cofres hay?». Este respondió: «Nueve». «Bájate». Un hombre llevaba 20.000 reales en oro en un cinturón sujeto a la cintura; le arrebataron el revólver pero le perdonaron el oro, siendo evidentemente su único objeto desvalijar el coche de los fondos pertenecientes a las Minas de Río Tinto. El robo fue ejecutado por hombres que conocían el día y la ruta en que se conducían los pagos mensuales. Algunos de los asaltantes llevaban los rostros tiznados; otros tenían traza de caballeros y no vestían sus ropas habituales. No perpetraron el delito como hombres duchos en tales lances, por cuanto olvidaron dejándose atrás uno de los cofres de caudales. Despojaron asimismo a los pasajeros particulares de sus efectos. La suma total de lo sustraído ascenderá, probablemente, a unos 39.000 duros. Se llevaron los cofres de dinero cargados a lomo de las mulas del propio coche. El camino de Sevilla a Huelva ha sido siempre una ruta segura, siendo este el primer caso de un robo de esta naturaleza. Tan seguro se consideraba este trayecto que jamás se había solicitado a la Guardia Civil que diera escolta a la diligencia. Casi todos los viajeros portaban dinero y alhajas. Las autoridades de Huelva aseguran tener una pista y confían en descubrir el paradero de los malhechores.

[Fuente: Week's News, Londres, 10 de julio de 1876]