One of the Tharsis-La Zarza Railway Bridges

Las minas de Tharsis, España—Nuevo ferrocarril

INAUGURACIÓN DEL NUEVO FERROCARRIL Á CALAÑAS

El sábado 29 de octubre se inauguró, con gran regocijo, una prolongación, desde Tharsis hasta Calañas, del ferrocarril que la Compañía de Tharsis tiene ya establecido hasta el puerto de Huelva.

El nuevo ferrocarril, construido para el tráfico de minerales y viajeros, tiene 30 kilómetros de longitud y está destinado principalmente al servicio de las minas de cobre que la Compañía posee en Calañas, las cuales se están explotando en gran escala, á fin de remitir el mineral para su embarque, en vez de beneficiarlo localmente en la reducida escala hasta ahora seguida. En la víspera de la inauguración oficial, una comisión de directores, compuesta de los Sres. Mercier y Schmidt, de París; los Sres. Archd. Arrol y Hugh Brown, de Glasgow; y el Sr. J. C. Stevenson, diputado (M. P.), de South Shields, acompañados del Sr. Verel, de Glasgow, director general de la Compañía; del Sr. T. A. Allan, director general de la Compañía en España; del Sr. John Strain, de Glasgow, ingeniero y constructor de la línea; y del Sr. A. M. Anderson, ingeniero residente, recorrieron la línea en tren, examinando con detenimiento los numerosos viaductos y demás obras del trayecto. La línea atraviesa un terreno áspero y accidentado, dando servicio á los pueblos de Las Cruces, El Cerro y Calañas. Los desmontes se practicaron todos en roca, habiéndose extraído unos 250.000 metros cúbicos, en tanto que las tierras procedentes del descubrimiento del criadero de Calañas se aprovecharon para formar algunos de los terraplenes en el extremo de la línea correspondiente á Calañas. Cuatro ríos se salvan por medio de viaductos que varían de 60 á 140 metros de longitud y de 10 á 30 metros de altura, además de numerosos puentes de menor importancia que cruzan valles, arroyos, caminos y el ferrocarril de la Tapa. La novedad de la obra consiste en el empleo general del hormigón ciclópeo en la construcción de viaductos y puentes, en la cual únicamente se utilizó la mano de obra no especializada de los pueblos inmediatos, y la piedra del país, por lo demás inservible para la construcción ordinaria, se empleó exclusivamente en la confección del hormigón, amalgamándose con él. Las pilas de hormigón ciclópeo, etc., se construyeron in situ dentro de encofrados provisionales de madera, teniendo algunas de ellas unos 100 pies de altura y siendo, como es natural, monolíticas. Esta desviación del sistema ordinario de las obras de ferrocarril ha permitido á la Compañía llevar á cabo los trabajos no sólo con extraordinaria rapidez, sino también con notable economía. Algunos de los mayores puentes se construyeron en el término de un mes, y el mayor de los viaductos en cinco meses; obra que, por el sistema ordinario de construcción, hubiese exigido de tres á cuatro veces más tiempo, con el consiguiente y considerable aumento de coste. Esta clase de obra, aunque nueva en España, ha sido ampliamente adoptada por el Sr. Strain en la construcción de ferrocarriles en su propio país, donde ha merecido la mayor aprobación de los ingenieros del Gobierno británico. La totalidad de las obras no ha exigido más que 22 meses de ejecución. La dirección facultativa y la construcción corrieron á cargo del Sr. Strain y de su personal, sin auxilio de contratista alguno.

El día de la inauguración, por invitación de los directores, una numerosa concurrencia de las principales personas de las distintas villas y pueblos de la comarca recorrió la nueva línea en tren especial hasta el viaducto sobre el río Cascabelero, donde se apearon y dedicaron algún tiempo á examinar la obra, cuyas altas y blancas pilas ofrecen un aspecto á la vez sólido y airoso. Todos manifestaron su admiración por la obra y por el escaso tiempo invertido en su construcción. De regreso al extremo de la línea correspondiente á Tharsis, los concurrentes fueron obsequiados con vino y pastas en un amplio cobertizo de cemento que al efecto se había engalanado.

El Sr. Mercier, como director más antiguo de la Compañía, ocupó la presidencia y aludió con oportunidad al maravilloso cambio y mejora que el distrito había experimentado desde que él lo conociese por vez primera, así como al placer que le producía ver á su lado á algunos de sus antiguos amigos, las autoridades de Alosno, y hallarlos aún fomentando por cuantos medios estaban á su alcance el progreso material de la comarca. Terminó brindando por la salud del señor Contreras, inspector jefe de ferrocarriles del Gobierno. El señor Contreras, al contestar, expresó la gran satisfacción que sentía al hallarse presente y al poder dar testimonio del excelente carácter de las nuevas obras del ferrocarril, y declaró que en toda su experiencia jamás había inspeccionado una línea construida con tanta solidez, eficacia y prontitud como la que en aquel día se inauguraba. Concluyó brindando por «la salud del Sr. Strain, el ingeniero», quien contestó haciendo mención de la satisfacción que le había producido la ejecución de las obras, no sólo por el leal apoyo que le habían prestado el personal permanente de la Compañía de Tharsis y el suyo propio, sino por el excelente carácter de los obreros españoles y la inteligente apreciación de su trabajo por parte del señor Contreras y de sus auxiliares en el ramo oficial de ferrocarriles de España. El señor Contreras, en un elocuente discurso, brindó por «la salud de Sus Majestades la Reina de España y la Reina de Inglaterra». El Sr. Stevenson, diputado por South Shields, contestó formulando el deseo de que las buenas relaciones que hasta entonces habían mediado entre ambos países se mantuviesen por mucho tiempo. Brindóse seguidamente por la salud del Sr. Allen, popular y competente director de la Compañía de Tharsis en España, y por la del Sr. Anderson, ingeniero residente, á lo cual se correspondió con cordialidad, dándose con ello por terminado el acto.

[Fuente: The Glasgow Herald, 8 de noviembre de 1887.]